Race Report: Mi pequeña gran historia del Maratón Rapa Nui 2017

Para ser sincero, este 2017 nunca pensé en correr en Isla de Pascua. Para todos el tiempo siempre es escaso, pero este año para mí ha sido más complejo que otros, ya que entre la familia, el trabajo en la Universidad Andrés Bello, los entrenamientos diarios con Mundo Running Team, mis estudios del Master en IEDE Business School y las actividades propias del portal Mundo Running, hacen que diariamente deba quitar horas al sueño para hacer todo lo planificado.

 

Así que al presentarse la oportunidad de sumarme al Maratón de Rapa Nui, a finales de abril, tuve que realizar varias coordinaciones antes de decidir el viaje, a la vez que comenzaba a estructurar en mi cabeza la opción de correr nuevamente en Isla de Pascua, luego de los viajes del 2011 y 2012 donde viví las exitosas experiencias del “Ultra Trail 80K Rapa Nui” ambos años.  
 

Esta nueva aventura nos llevaría durante siete días por uno de los destinos preferidos por todo el mundo, ya que Isla de Pascua encanta de distintas formas a todos sus visitantes. Esta vez tendría la fortuna de compartir el viaje con Claudio Rojas, a quien admiro y conozco desde hace muchos años a través del running, y que en la actualidad tengo el honor de entrenar en Mundo Running Team… Sin lugar a dudas sería un gran viaje.

El jueves 1 de junio llegamos a la isla, donde todos los deportistas fuimos recibidos por el equipo de Olimpo Producciones, grandes amigos que me han acompañado en distintos eventos y vivencias desde 2010 cuando comencé con el portal Mundo Running. Junto con Claudio nos llevaron al Hotel Taha Tai y nos entregaron el kit de competencia para el maratón del día domingo. Las jornadas estaban llenas de actividades, ya que el programa contemplaba la ceremonia de inauguración, el comienzo de las competencias con el Triatlón y Mountain Bike, tour por la isla, tallarinata, y charla motivacional a cargo de Cristian García Huidobro, el primer chileno en llegar a la cumbre del Everest, y gran amigo desde el Ultramaratón Lican Ray – Villarrica del 2011.

Así que las ansias por vivir esta competencia en la isla comenzaron desde el minuto en que aterrizamos a 3.600 kilómetros del continente. El domingo 4 de junio llegó rápido para todos, y varios corredores participamos de la misa pascuense que se realizó antes de la prueba, lo que desde luego es una tremenda celebración religiosa, imperdible para cada uno de los visitantes a Isla de Pascua.

En Caleta Hanga Roa Otai estaba armada la partida del evento, nos encajonamos rápidamente, el conocido Hotuiti Teao dedicó danzas y parabienes a los participantes, gritamos la cuenta regresiva y se dio inicio al Maratón Rapa Nui 2017.

A los pocos metros de correr me ubiqué en el segundo lugar, tras Arnaldo Muñoz, quien marcó un ritmo muy veloz para los desniveles del comienzo del recorrido. Yo obviamente no quería alejarme de él, y prácticamente mantuvimos 150 metros de distancia durante los primeros 10 kilómetros de la prueba. Camino hacia Anakena fuertes ráfagas de viento, de unos 30 ó 40 k/h, nos ponían mayor dificultad al nublado recorrido. Durante esta primera etapa de la carrera yo siempre pensé que Arnaldo realizaría los 42 kilómetros, así que esperaba que en algún momento bajara la velocidad y permitiera acercarme un poco para meterle presión. Pero al visualizar que en el retorno del medio maratón él giró, supe que iba primero en la máxima distancia, el viento dejó de soplar, y el cielo se despejó para mí. Al cruzarnos en la ruta con Arnaldo nos acercamos y fraternalmente extendimos nuestras manos para desearnos lo mejor en la carrera que cada uno realizaba.

Los siguientes kilómetros fueron mantener la velocidad a pesar de la constante subida y los desniveles que tiene Isla de Pascua, hasta que a dos kilómetros de Anakena me sobrepasó Keith Freeburn, deportista estadounidense que venía por su revancha en esta prueba, y quien luego de saludarnos amistosamente aceleró con fuerza en la rápida bajada hacia el retorno. En el giro para los segundos 21K de competencia había un punto de hidratación que lo aproveché para comer un gel energético, y tomar varios vasos de agua pensando en la extenuante subida que debía encarar.

Al retornar nos dábamos ánimo con los corredores que bajaban… En realidad ELLOS me daban ánimo, porque yo subía con lo justo esa pendiente de cuatro kilómetros que hay hacia Hanga Roa. Recuerdo dos mensajes que calaron hondo en mí. El primero fue de Cristian Daza quien me dijo: “Vamos leyenda, a lograr lo que viniste a buscar. Esta es tuya!!”. Lo que me hizo recordar que luego del Maratón de Santiago –donde marqué 3 horas 5 minutos- me había propuesto bajar las 3 horas en el siguiente maratón que realizara… Y éste se estaba haciendo muy complicado.

El otro grito que recuerdo con gran cariño y alegría fue el que me entregó Claudio Rojas, compañero de viaje en esta oportunidad, y que desde el alma me dijo: “APURATE CTM, que el primero va caminando. Tenís que alcanzarlo, y ganar el maratón. Él va pa la cagá!!!”, a lo que solo pude responder “YO TAMBIÉN”, y continué enfocado en no detener el trote en esa extenuante subida.

Una vez terminado el suplicio que significó ese retorno, pude retomar la velocidad que deseaba y volver a rodar con mayor facilidad los constantes desniveles del circuito, sabiendo que Keith me llevaba una ventaja de al menos 400 metros, y cuando lo podía visualizar corría con fuerza. Cerca del kilómetro 35 había otro punto de abastecimiento donde me hidraté, y el asistente me dijo “lo va a alcanzar, va cerquita y usted se ve mejor”. A lo que respondí, “entonces disimulo muy bien, porque el recorrido ha estado muy difícil, y voy raja… Pero lo voy a intentar!!”, le agradecí y me puse en carrera nuevamente.

En la “recta” que hay antes del cruce con el Aeropuerto Mataveri, cerca del kilómetro 38 de la ruta, pude apreciar que efectivamente había disminuido la distancia con el estadounidense, y aproximadamente 200 metros nos separaban. Me llamó la atención que por un tramo iba escoltado de dos motoristas de Carabineros, ya que siempre hubo uno solo acompañando al primero, pero luego una de las motos gira, viene hacia mí, y el oficial me grita: “DALE RAPIDO, va acalambrado así que puedes pasarlo. APURA!!”. Luego de eso el Carabinero siguió su camino hacia Anakena.

Con esa información dando vueltas en mi cabeza, era cosa de continuar con mi ritmo para alcanzarlo, pero obviamente apuré el paso con las pocas energías que me quedaban. Casi frente a la entrada del aeropuerto Keith se detuvo por los dolores, giró su cabeza para ver cómo me acercaba a él, estiró su mano para saludarme, y quedé en primer lugar.

Luego de eso solo quedaban los últimos kilómetros de carrera donde se me vinieron muchos, pero muchos recuerdos a la cabeza, principalmente recuerdos de mi familia, y la frase que me dijo Blanca –mi esposa- en el aeropuerto de Santiago: “Ya. Te voy a dejar ir, pero tienes que ganar el maratón!”. Así que esta sería una de las pocas cosas en las que le haría caso finalmente…

La última parte de la competencia transcurre por el borde costero de Hanga Roa, así que uno puede ver la hermosura de la isla, además de la meta, lo que permite renovar fuerzas y motivarse para cruzarla pronto.                                                                                                                 
En la recta final el Carabinero que me escoltaba grita “FELICITACIONES”, y yo comienzo a correr los últimos metros de esta competencia que realmente resultó ser un sueño hecho realidad. Escucho la voz de mi amigo Cristian “Pelao” Larraín que está animando el evento y grita el número de competencia que llevo en el pecho, mi nombre, menciona Mundo Running, y yo casi en cámara lenta miro a Marcela Sarmiento y Rodrigo Salas que están con la franja de ganador dispuestos para que cruce la meta y termine los 42.195 metros de carrera en primer lugar. Levanto los brazos, sonrío y paso bajo el reloj control que marca 3 horas 13 minutos y 47 segundos.
Estoy realmente exhausto, pero FELIZ, quiero abrazarlos a todos, agradecerles a cada uno por estar ahí, por ser parte de este impensado sueño. Estoy realmente cansado, agotado, y luego de los abrazos y primeras fotos me siento al costado de la carpa de hidratación para recuperarme… Debo confesar que anteriormente NUNCA se me pasó por la cabeza el hecho de ganar un maratón. Ya estaba muy contento con el tercer lugar en mi categoría que había conseguido en el Maratón Costa Pacífico de diciembre del año pasado. Yo soy de esos corredores que disfrutan las sensaciones durante la carrera, que no van por la competencia, si no que va por la experiencia de vida que representa terminar cada kilómetro. Soy de los que disfruta y se emociona por el éxito del otro, celebro siempre el esfuerzo de cada corredor. 

 

Por lo mismo, estaré agradecido eternamente con quienes hicieron posible que yo participara de esta versión del maratón en Isla de Pascua.  El listado de agradecimientos podría ser enorme, pero lo resumiré en Mi FAMILIA, especialmente a mi hija y esposa, que las amo. A MIS AMIGOS, especialmente a Claudio y Martín Galván. A OLIMPO, especialmente a Marcela y Rodrigo Salas.

 

Mi meta es correr hasta los 90 años -diciembre del 2067- por lo que sé que me quedan numerosas competencias dentro y fuera del país, sé que viviré infinidad de experiencias durante todos estos años corriendo, sé que me quedan miles de kilómetros más por recorrer en asfalto y senderos, pero sin lugar a dudas que el MARATON RAPA NUI 2017 siempre ocupará uno de los capítulos principales dentro de mi historia personal del running